La Evolución Social

Siempre ha sido un gran dilema el querer superar las contradicciones que esta realidad nos ofrece. Creemos poder construir, a través de una sociedad organizada, un mundo justo para todos, y donde el sufrimiento no sea moneda corriente. Pero ¿estamos lo suficientemente evolucionados como humanidad, por lo tanto como individuos, para hacer exitosa dicha ambiciosa empresa?.

La mayoría de nosotros pretendemos, a costa de otros sectores o individuos, imponer nuestro modelo de sociedad superadora, pretendemos enseñarles a quienes “no comprenden” o tienen intereses contrarios. Sin embargo ¿será del todo posible lograr lo que pretendemos? ¿llegaremos a una homogeneidad, y por lo tanto a una paz social, si el sistema ha sido impuesto por sobre la voluntad de otros? ¿No deberíamos primero evolucionar en cuanto a concepción de la realidad para lograr dicho objetivo? ¿Será algo que se dará naturalmente, se impondrá mediante un sistema determinado o simplemente nunca sucederá?. De ser esto último, estaríamos gastando nuestras energías en vano en búsqueda de una solución a un problema que no la tiene. Pero tomemos en cuenta que dicho pensamiento es el difundido por muchos defensores del statu-quo, que en la actualidad es el sistema capitalista en una democracia representativa o a lo sumo semi-directa. Por lo tanto estamos hablando de algo impuesto, una visión universalista de una forma de mejorar la realidad. Pero ¿tenemos todos las mismas necesidades, características culturales o individuales, como para pretender que dicha organización es la mejor para todos?. Siempre que un sistema no conforma a un sector social en particular, los defensores de dicho sistema, cual teniendo todas las respuestas, reprochan ciertas malas implementaciones, o cargan las culpas por sobre dichos individuos o sector social. Pero el problema es que ningún sistema ha logrado hasta ahora satisfacer las necesidades vitales del desarrollo humano de toda la sociedad, como la alimentación, salud, hogar, libertad individual, contención social (más adelante analizaremos qué insinuamos cuando hablamos de “libertad individual”). Solemos intentar lograrlo con ciertos equilibrios perfeccionistas entre factores, pero lo cierto es que nada de esto pudo ser mantenido a largo plazo hasta ahora. Si un sector, individuo, país o región logra dichos objetivos, serán otros sectores, individuos, países o regiones los que afrontarán los costos y no logren satisfacer sus necesidades.

Luciano Ariel

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3 comentarios

  1. Freddy said,

    enero 7, 2011 a 12:55 am

    Excelente iniciativa Lucho.

    Muy salviero el diseño del blog.

    Sobre las últimas líneas:

    “Si un sector, individuo, país o región logra dichos objetivos (alimentación, salud, hogar, libertad individual, contención social), serán otros sectores, individuos, países o regiones los que afrontarán los costos y no logren satisfacer sus necesidades.”

    No veo porque un individuo, si decide realizar un intercambio libre y voluntario con otro, resulta perjudicado o beneficiado a costa de él.
    Al contrario, en un libre intercambio lo que sucedería es que ambos salen ganando, sea cual sea los fines que persigan (alimentación, salud, viviendas, lujos, etc).
    Se podría argumentar con el “dogma Montaigne”, es decir, creer que el demandante que ofrece el dinero a cambio es el que pierde porque ahora el ofertante tiene ese dinero en su poder y por lo tanto el intercambio deja de ser justo. Sin embargo, el dinero es solo un medio de intercambio, y ambos individuos deciden realizar voluntariamente la acción porque valoran mas lo que tiene su par que lo que tienen ellos. Es el principal principio de funcionamiento del mercado, y de cualquier economía de mercado.

    Se puede discutir en otro post sobre si el capitalismo es el mejor sistema económico o no (hay variantes realmente que parecen mas atractivas), pero en este caso los únicos organismos que tiene poder coactivo para sacarles a uno por la fuerza y darles a otro es nada menos que el Estado.

    • enero 7, 2011 a 2:35 am

      Lo que vos argumentas del libre intercambio sería justo si realmente se realizara siempre mediante la libre voluntad de los individuos. Pero sucede que en el proceso de acumulación dicho progreso individual se transforma en poder, que permite al individuo colocarse en una posición ventajosa para con el otro, que acaba siendo cautivo de él. Se puede ver lo que sucede con las empresas, donde la más grande, que posee un capital mayor, acaba poniendo trabas al desarrollo de la competencia de menor escala, al tener medios de producción más eficientes. Eso sin contar las maniobras que se realizan por fuera de lo legal para destrozar a la competencia, y con la impunidad que el dinero otorga al sobornar a la justicia. De no haber un estado y una ley que regule dichas acciones, cualquier individuo acabaría realizando los actos mas antiéticos para lograr posicionarse en el mundo y llevar una vida cómoda. Lo mismo sucede incluso a gran escala, entre los países, y es de allí donde surgen los conceptos de soberanía politica e independencia económica. Que hay diversidad de culturas es innegable, y mi análisis no conduce a buscar eliminarlas, sino que sale de la observación de cómo una cultura en particular termina sometiendo a otra y llevándola a su destrucción. Por eso yo lo que puse como eje de la discusión no fueron los sistemas, sino la mentalidad de los individuos que interactúan en ellos.

  2. Fede (Freddy) said,

    enero 7, 2011 a 12:05 pm

    Es que el problema justamente (para mí) es al revés.

    No se trata de que las grandes corporaciones logran, desde su gran poder económico, poner todo tipo de trabas a la competencia e impedir que nuevas empresas subsistan y tengan éxito.

    Si bien hay algunos casos de empresas que lograron desde sus inicios batallar contra los gigantes (ej: Google vs. Microsoft, Pepsi vs. Coca-Cola, AMD vs. Intel), en la inmensa mayoría de los casos es el Estado quien protege y crea los privilegios de las corporaciones, al contrario de lo que debería hacer (aplicar leyes comunes a todas las organizaciones sin diferenciar).
    Aparecen entonces las exenciones fiscales, los mercados cautivos, las prebendas, los empresarios lobbistas y cazadores de privilegios, las patentes, derechos de copyright y propiedad intelectual, los enormes subsidios, los monopolios legales, etc.
    Hay miles de ejemplos en este sentido. Por ejemplo, en Estados Unidos la cadena de supermercados Wal-Mart pudo crecer como creció gracias a que el Estado norteamericano subsidió y subsidia brutalmente las autopistas y el mantenimiento de las carreteras, lo cual permite bajar drásticamente los costos de transporte y los precios de venta finales, perjudicando y desplazando a los pequeños comerciantes locales.

    Si realmente tuvieramos un Estado que fuera árbitro, que sirviera para mediar ante las situaciones de conflicto, y que realmente protegiera los derechos de los individuos, todas estos mecanismos corporativos hubieran desaparecido hace rato.

    La discusión da para rato, pero está bueno ver los puntos de vista de cada uno. En cuanto a la cultura, es verdad, lo más interesante es la diversidad, fijate si no como un indio en las selvas de México termina logrando que hayas visto a tu guía espiritual.

    Saludos


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